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Consejos para limpiar los dientes de las mascotas

Aunque a algunos les suene extraño, a veces es necesario utilizar un cepillo de dientes y pasta para limpiar la boca de las mascotas. Una buena higiene dental es esencial para prevenir problemas bucales. Sabemos que el cepillado puede ser una tarea muy difícil, pues lo más normal es que la mascota no se deje manipular la boca o los dientes. Por ello, lo más recomendable es acostumbrar al animal a tolerar la limpieza de dientes desde pequeño….

Los animales que más intervenciones de este tipo necesitan son los perros. La profilaxis dental en perros es, además, una de las prácticas más solicitadas en los centros veterinarios. Por todas estas razones, a continuación te comentamos cómo realizar una limpieza dental exhaustiva en tu mascota.

1. Compra el dentífrico adecuado:

Las pastas de dientes para humanos contienen una serie de sustancias químicas que pueden ser tóxicas para los animales. Por esto, debes comprar una pasta de dientes en una tienda especializada para poder limpiar los dientes de las mascotas. Los perros no pueden escupir como nosotros  y la pasta de dientes para humanos no está diseñada para ser ingerida. Este es uno de los múltiples problemas que aparecen al usar el dentífrico humano en animales.

2. Acostumbra a tu perro al cepillado desde pequeño.

Para transformar la limpieza dental en un hábito en la vida del perro, tienes que empezar a entrenar desde que es un cachorro. Enséñale a dejarse tocar la boca y los dientes, siempre con suavidad, sin forzarle a abrirla. Poco a poco puedes introducir elementos nuevo como el cepillo o la pasta dental. Esta manipulación también será muy útil para las visitas al veterinario, ya que se dejará explorar la boca sin problemas. También existen cepillos de dientes para perros, parecidos a los de las personas, con un mango más largo o en forma de dedal para acceder mejor a los dientes más profundos.

3. Utiliza varios productos

La limpieza más eficaz es la que se realiza frotando los dientes y encías con el cepillo de dientes impregnado en pasta dental, pero existen otros productos accesorios útiles para mantener la boca limpia y sin mal aliento:

Dentríficos solubles o colutorios. Se añaden al agua de bebida, no suelen dar sabor y el animal lo ingiere sin darse cuenta al beber. Están disponibles tanto para perros como para gatos.

Sprays dentales. Este formato también se comercializa tanto para perros como para gatos. Los felinos suelen ser más reacios a este tipo de producto y puede llegar a ser muy difícil conseguir pulverizar la cantidad adecuada en su boca.

Snacks. Con las golosinas o ciertos tipos de alimentos masticables, se consigue limpiar la dentadura de las mascotas mediante la fricción con los dientes o los ingredientes, a base de algas y otros compuestos que retiran parte del sarro. Todos estos productos ayudan a prevenir la formación de placa y mal aliento con un uso diario, pero por sí solos no aseguran una limpieza perfecta. Aún así, si tu mascota es completamente reacia a una interacción con un cepillo de dientes, pueden ser buenos remedios sustitutivos temporales.

4. Ofrece una buena alimentación

La calidad del alimento que se ofrece a la mascota influye también en la acumulación de sarro. Los piensos de gama baja, como los que venden en los supermercados, además de aportar una nutrición menos completa, tienen una gran cantidad de cereales y subproductos de los mismos. En otras palabras, los carbohidratos se digieren con una enzima salival, la amilasa, que los carnívoros como los perros o gatos producen en muy poca cantidad, de forma que su digestión no es total. El acumuló de carbohidratos es el alimento perfecto de las bacterias que forman la placa. Por el contrario, es importante que el pienso contenga otro tipo de ingredientes que ayudan a eliminar el sarro como la fibra, que aporta muchos más beneficios tanto en perros como gatos, conejos y cobayas. La consistencia de la comida también influye, pues los alimentos caseros y húmedos quedan adheridos más fácilmente en la superficie dental. Las bolitas de pienso, al ser más duras, necesitan de una masticación y fricción con los dientes.

¿Cuál es la solución?

En general, la mayoría de tutores optan por la solución más responsable: acudir al veterinario periódicamente para realizar limpiezas dentales. Aún así, los consejos que aquí te hemos presentado son útiles para mejorar su higiene día a día, lo que promoverá un mejor estado de salud y una mayor felicidad del animal.

Escrito por: Silvia Conde

misanimales.com

Cuidados para perros de la tercera edad

Desde los 8 años ya entran en la vejez. Pueden perder habilidades y enfrentar enfermedades. Cuando empezamos a ver en nuestros perros canas o pelitos blancos alrededor de la boca y los ojos, o alguna dificultad para hacer ejercicio físico; o cuando detectamos que no oyen bien o que no ven con la misma claridad que antes, hay que admitir que son los primeros síntomas de vejez. “Los perros pequeños son más longevos…

que los grandes o gigantes. Los primeros pueden llegar en muy buen estado hasta los 15 años. Y hoy en día, con la alimentación y buenos cuidados, pueden vivir más y con mejor calidad”, explica la etóloga Carolina Alaguna. Así como asegura que los perros de gran tamaño han aumentado su esperanza de vida, ya a los 7 u 8 años empiezan a mostrar los primeros síntomas de senilidad. La veterinaria explica que para diagnosticar cuándo se presenta algún cambio en su comportamiento se les debe aplicar una prueba de disfunción cognitiva, que viene siendo como el alzhéimer en los humanos. “Su patología es parecida. Los perritos se pueden volver desorientados o pueden despertarse inquietos en la noche y deambular; olvidar el sitio donde hacían sus necesidades, estar susceptibles o presentar ansiedad por separación y apegarse demasiado a sus dueños”, explica la experta. Y por supuesto, esto pone en riesgo la convivencia y el vínculo con el humano. Esta prueba es sencilla, se le puede pedir al veterinario de confianza y da muchas luces sobre lo que está pasando. No obstante, alguna recomienda ser pacientes ante la nueva realidad de nuestros amigos peludos. Por ejemplo, dormirán más, tendrán menos energía, podrán enfermarse. Por eso, los controles con el veterinario son claves. Es hora de retribuir toda la felicidad que nos han dado. “Además, hay que tocarlos, peinarlos y acariciarlos y así nos daremos cuenta de cómo está la piel, si hay tumores o si presentan algún dolor físico al tacto y así consultar y tratarlos a tiempo”, concluye la experta.

Alimentación: Los perros, a medida que pasan los años y por la disminución de la movilidad, tienden a engordarse y eso complica las cosas. Los kilos de más aumentan el riesgo de que sufra diabetes o aumentan los problemas de artritis. Así que los veterinarios aconsejan reducir alrededor del 20 por ciento la cantidad de calorías que ingieren. Por ello, la dieta debe ser baja en calorías y más alta en fibra para que se llenen antes. “El animal anciano necesita ingerir mayor cantidad de proteínas para reponer las pérdidas de masa muscular que sufre”, concluye un estudio realizado por la Universidad de Michigan. El perro anciano precisa, al igual que el animal joven, proteínas que le ayuden a transformar los alimentos que ingiere en sustancias más pequeñas, que su organismo pueda aprovechar.

Mente y cuerpo: Expertos en nutrición de Nestlé explican que pueden establecerse medidas para detectar los cambios y actuar para frenar este deterioro producido por la edad y facilitar la adaptación a las nuevas circunstancias. Generalmente lo primero que se detectan son problemas de movilidad como consecuencia del desgaste de sus articulaciones. Estas están sometidas a un movimiento constante y actúan a modo de bisagras y amortiguadores entre los huesos. Si el perro ya ha sufrido un deterioro importante de su movilidad, se debe tener en cuenta que también necesita realizar ejercicio cada día, para evitar que sus músculos y articulaciones se entumezcan. Todo, bajo la recomendación de un veterinario. El tipo y duración de la actividad física dependerá del problema concreto de cada animal. Y además de fomentar el ejercicio físico, también es necesario el ejercicio mental. Con el paso del tiempo, el cerebro del perro pierde capacidad para utilizar la glucosa como combustible, y esto puede ocasionar cierto amodorramiento y pérdida de interés por lo que le rodea. La vejez no significa arrinconarlo, es el momento de consentirlo más. Por eso es muy importante mantener ciertas rutinas en casa que le permitan mantener la agilidad mental. Las órdenes que sabía cumplir debe repasarlas: buscar un juguete y traerlo, sentarse y dar la mano, tumbarse y hacer el volantín. Hay que pedirle esas cosas así sea una vez al día. Cuando la mascota entre en la etapa adulta, es recomendable llevarlo a visitar el veterinario por lo menos un par de veces al año.

Cosas de viejos:

Artritis. Es la enfermedad más común. Presentan dolor en las articulaciones, rigidez.

Problemas renales. Es común cuando llegan a cierta edad.

Sordera. No ocurre en todos los perros, pero se debe estar atento.

Ceguera. Hay de dos tipos: la degenerativa, que no tiene tratamiento, y las cataratas, que son operables.

Disfunción cognitiva. Algunos perros sufren demencia senil.

Cáncer. Los perros cada vez sufren más cáncer debido principalmente a lo que comen y a los ambientes contaminados.

Obesidad. Exceso de comida, de golosinas y el picoteo provocan que la obesidad esté a la orden del día. Y aunque la obesidad no es exclusiva de la vejez, es en esta etapa cuando resulta más peligrosa.

Escrito por: Cecilia Montoya

eltiempo.com

Cosas que crees que le gustan a tú gato, pero No

Es difícil entender a un gato, ese rey de la belleza y la inexpresividad que tiene sus propios códigos. Esto es lo que amamos los que convivimos con gatos, pero también lo que a veces nos vuelve locos a la hora de entenderlos. Por eso repasamos una serie de cosas que solemos hacer con nuestros gatos pensando en que les agradan y, a menudo, solo les causan confusión y disgusto…

Ojo, esto no se aplica a todos los gatos. Puede que tú conozcas a uno de esos ejemplares extraños a los que, por ejemplo, les encanta el agua. Hay gatos para todo. 

Acariciarles la barriga No, el gato no es un perro. “No es el lugar más recomendado donde acariciar a un gato, aunque existen excepciones, como en todo”, nos cuenta Adriana Mármol, veterinaria de la clínica catfriendly Triavet, en Sant Cugat del Valles (Cataluña). “La zona de la barriga es muy vulnerable para un gato”, añade Belén Montoya, especialista de la clínica veterinaria Gattos, un centro exclusivo para la salud felina de Madrid. “Muchos dueños interpretan que el gato se pone panza arriba para que se la toquen y es todo lo contrario: esta postura suele manifestar excitación o ganas de juego, por lo que el resultado podría ser un mordisco o un arañazo”, añade Montoya.

Llevarlos a ver mundo Sí, los gatos son animales curiosos, pero para uno doméstico que tiene sus necesidades cubiertas salir a la calle solo le causa estrés y confusión. “Todos hemos oído hablar de algún gato al que sacan a la calle a pasear con su arnés y su correa”, relata Mármol. Y añade: “Esto existe, pero para poder hacerlo bien tendríamos que acostumbrarlo desde pequeño y llevar a cabo una exposición gradual a todo tipo de estímulos. De otra manera tendríamos muchos problemas y someteríamos al gato a un estrés altísimo que no merece la pena”.

Comprarles un transportín blandito, vistoso y moderno A ver: el transportín es para el gato, no para ti. No peques de frivolidad a la hora de comprar un producto cuyo uso (generalmente para viajar, ir al veterinario o atravesar una mudanza) supone un importante nivel de estrés para tu amigo felino. “La mayoría de los accesorios para animales se fabrican teniendo en cuenta lo que quiere el propietario y no lo que en realidad el animal necesita”, cuenta Adriana Mármol. Belén Montoya llega a recomendar que “el transportín vaya cubierto, para que no le entren miradas intimidades de personas u otros animales”. Los transportines más recomendados son aquellos duros, que tienen una base sobre la que el gato puede sentirse estable. Hay uno que se ha puesto de moda y triunfa en las redes sociales: una especie de mochila que contiene una cúpula a través de la cual el gato puede ver el exterior. “Es una auténtica aberración desde el punto de vista etológico”, desvela Mármol. “Los veterinarios etólogos insistimos mucho en las características que ha de tener un transportín adecuado y este no cumple ni un solo requisito”.

La pedicura (aunque al dueño le venga bien) Y cuando decimos pedicura, aclaremos, nos referimos a cortar periódicamente las uñas del gato y no a arrancárselas, un acto cruel que llevaban a cabo algunos dueños que querían vivir con un peluche y no con un animal con sus propios hábitos e instintos. Afortunadamente, la cirugía de extirpación de garras fue prohibida por el Congreso en marzo del pasado año. Otra cosa es, como decíamos, cortar las uñas al gato. No es necesario para su bienestar (y de hecho para gatos que salen al exterior no está recomendado, pues con las uñas afiladas trepan árboles y se defienden de un posible enemigo). Con los gatos de interior es una buena forma de proteger nuestros sofás y nuestros brazos cuando jugamos con ellos. Dependiendo del animal, cortarle las uñas puede ser un acto más o menos sencillo o desatar el infierno en la tierra. “Hay gatos a los que no les incomoda demasiado y otros a los que, directamente, hay que sedar”, explica Mármol. Montoya ofrece estos consejos: “Se les puede engañar con comida o aprovechar cuando están dormidos. Y siempre hay que utilizar un buen cortaúñas que no las astille y no cortar muy cerca de la base, algo que además les puede hacer daño (como si nosotros apuramos unos milímetros de más al cortar las nuestras)”.

Hacer amiguitos “El ancestro del gato es el Felis silvestris libyca: carnívoro estricto, territorial (los territorios de los machos son hasta tres veces mayores que los de las hembras) y solitario”, dice Adriana Mármol. Ha quedado claro, ¿no? No es que los gatos sean unos antisociales patológicos, es que sus formas de entender la sociedad son otras. “Por norma general, introducir un nuevo gato en casa cuando ya hay otro antes que vive allí desde hace tiempo no suele gustarles mucho”, prosigue la especialista. “Aquí ya intervienen muchos factores, como cuán territorial es nuestro gato, su carácter, la edad, la cantidad y distribución de los recursos en la casa, la existencia de zonas seguras, el manejo del cuidador hacia los gatos y, sobre todo, la manera en la que se hace la introducción en casa de un nuevo gato. Y, si tienes pensado convivir con dos, la mejor opción sin duda es adoptarlos ya juntos cuando son aún jovencitos”.

Abrazarlos “Es normal que a nosotros, como humanos, nos guste esta forma de demostrar afecto, pero los gatos tienen otras maneras de hacerlo”, afirma Adriana Mármol. “A menudo, pueden interpretar los abrazos como una amenaza, ya que se sienten acorralados, y responder de manera negativa”. Eso sí: de nuevo, y como en otros casos, hay gatos que toleran que su dueño los abrace e inmovilice.

Ponerles un collar de cascabel Era una estampa habitual en tiempos pasados, tanto que dio lugar a una frase popular: “ponerle el cascabel al gato” (que según algunos tiene su origen en un poema de Lope de Vega). Y algunos aún podrán recordarlo en gatos que tenían sus abuelas o vecinas de otra generación. Pero ya. Por favor, nada de collares con cascabel. “El sonido constante es muy estresante para ellos”, dice Belén Montoya, “y además no les permite estar alerta, que es algo necesario para un gato”. Mármol apunta, además, que podría causar daños importantes al animal: “Ese tintineo pegado todos los días a su oído no solo puede afectar a su audición, sino provocar una molestia crónica”. Montoya señala que el uso del cascabel podría estar permitido en algún caso muy particular, como “gatos que convivan con un invidente y exista riesgo de pisar o golpear al animal”.

Los dulces No, tu gato no eres tú y no encuentra sabrosas las mismas cosas que tú (lo cual explica, por ejemplo, que él considere un manjar una mosca o una araña). En el caso del dulce, ni siquiera están adaptados para captar ese sabor. Según Adriana Mármol, “sus receptores están desactivados, así que este sabor no debería interesarles. Eso sí, conozco a algún gato que se vuelve loco cuando detecta alimentos con chocolate”. Pero un apunte: “Nunca debemos dar chocolate a nuestros gatos y tampoco a nuestros perros, puede resultar tóxico para ellos”. Curiosamente, según Montoya, sí detectan el amargo. Cosas de gatos.

Escrito por: Guillermo Alonso

elpais.com

¿Por que los perros comen pasto?

NO, NO ES PARA PURGARSE,  Cada cierto tiempo alguien me pregunta por qué los perros comen hierba. Todo el mundo dice que lo hacen para purgarse pero esa respuesta no me termina de encajar. ¿O acaso tu perro siempre vomita después de comer hierba? ¿Cuántas veces me habrán preguntado por qué los perros comen hierba? Es la clásica pregunta curiosa que hacen tanto propietarios caninos como personas…

ajenas al mundo del perro. Y es que llama la atención ver a un carnívoro masticar hierbajos con gusto. Y más aún verlo vomitar después, como ocurre a veces. Sin embargo, hace ya mucho tiempo que me rebelo contra la respuesta típica: “los perros comen hierba para purgarse”. Y no es por llevar la contraria sino porque esa respuesta no me sirve ni tan siquiera para mi propio perro. Él es el primero que come hierba cuando salimos a pasear y sólo algunas pocas veces la vomita. Además, muy raramente muestra signos de tener el estómago irritado antes de comerla. Total que aquí hay algo que no cuadra… Si un perro come hierba para purgarse, ¿por qué no siempre la vomita después? ¿Y por qué no suele mostrar síntomas de encontrarse mal antes de comerla? Simplemente, porque la explicación de la purga no siempre es una explicación válida. Otra explicación típica que se usa como respuesta a la pregunta de por qué los perros comen hierba es la de que heredan un comportamiento propio de sus ancestros salvajes, los lobos. Los perros han evolucionado a partir de los lobos, quienes cazan y comen animales que se alimentan esencialmente de hierba como ratones, conejos, ciervos, etc. Cuando los lobos consumen sus presas ingieren también la materia vegetal que éstas guardan en su estómago e intestinos. Se cree que esta materia vegetal puede tener un valor nutritivo para los cánidos o, incluso, que puede ser fundamental por el aporte de fibra que proporciona. Algunos veterinarios sugieren que los perros comen hierba para satisfacer cierto aporte de nutrientes y fibra, igual que hacen sus ancestros los lobos. Sin embargo, a día de hoy no hay ningún estudio científico que confirme esta tesis. Es sorprendente la escasez de estudios científicos sobre una cuestión tan común como el porqué los perros comen hierba. Después de buscar mucho, por fin fui a dar con un artículo que me proporcionó una información interesante. Se trata de este artículo publicado en la revista Phicology Today y que firma el psicólogo y etólogo canino Standley Coren, a quien sigo desde hace tiempo. En el artículo se cita uno de los dos únicos estudios científicos que se han hecho hasta ahora para averiguar por qué los perros comen hierba. Se trata de un estudio del año 2008, publicado en la revista científica Applied Animal Behavior y que comentaré a continuación. El otro artículo lo encontré buscando y rebuscando en Internet, y es de 2007: “Grass eating patterns in the domestic dog, Canis familiaris” (Patrones de ingesta de hierba en el perro doméstico, Canis familiaris). Sus resultados sugieren que los perros comen hierba con mayor frecuencia cuando están hambrientos que cuando están saciados. El estudio de 2008, llevado a cabo por científicos de la Universidad de California, pretendía probar si los perros ingieren plantas y hierbas para purgarse cuando sienten malestar gástrico o bien si lo hacen para complementar su dieta porque ésta presenta deficiencias nutricionales. El estudio inicial consistía en una encuesta a 25 estudiantes de veterinaria que tenían perro. Todos ellos señalaron que sus perros comían hierba. Ninguno manifestó haber observado algún signo de enfermedad antes de que su perro ingiriera hierba y sólo un 8% dijo que su perro vomitaba con frecuencia tras comer hierba. Con estos resultados a la vista, los investigadores decidieron seguir adelante con el estudio y escogieron una muestra de 47 propietarios caninos. De estos, un 79% dijo que había observado a su perro comer plantas (mayormente hierba). Sólo 4 de los entrevistados admitieron haber observado signos de malestar en su perro antes de que éste comiera la hierba y solamente 6 manifestaron que sus perros habían vomitado después de ingerirla. Después de estos dos estudios preliminares los investigadores decidieron seguir adelante y ampliaron la muestra a 1.571 propietarios caninos. De nuevo, un 68% manifestó que su perro comía hierba de forma frecuente. Sólo un 8% dijo haber observado signos de malestar antes de la ingesta de hierba y sólo un 22% indicó que su perro vomitaba después de comerla. El estudio concluía que la mayoría de los perros comen hierba y que se trata de un comportamiento natural. También que, generalmente, este comportamiento NO está asociado a ninguna enfermedad o malestar estomacal. Es decir que no lo hacen para purgarse porque se encuentran mal o quieren expulsar algo que les molesta dentro de su estómago. Aunque parece ser que, en aquellos perros que muestran síntomas de enfermedad antes de comer hierba, la reacción de vómito es más frecuente. El estudio tampoco encontró ninguna evidencia de que los perros coman hierba para suplir una deficiencia nutricional porque aquellos canes a los que se les añadían suplementos vegetales a la dieta (verduras o fruta) no mostraron más motivación por comer hierba que los que recibían una dieta sin suplementar. Otro de los aspectos a destacar dentro de las conclusiones del estudio de la Universidad de California es que, al parecer, son los perros más jóvenes los que más habitualmente comen hierba. Y también los que con menor frecuencia muestran síntomas de enfermedad antes de comerla y los que vomitan menos después de haberla ingerido. – Los perros comen hierba como herencia de los lobos, y porque les gusta. Los investigadores concluyen que el hecho de que los perros coman hierba puede ser un comportamiento que refleje una predisposición innata heredada de los lobos. Parece ser que, en los lobos, la ingesta de hierba puede actuar como método de purga para eliminar parásitos intestinales por dos razones:

1. La materia vegetal ayuda a arrastrar los gusanos a través del tracto intestinal.

2. La fibra contenida en la hierba incrementa las contracciones intestinales y contribuye a ese mismo arrastre.

Aunque la mayoría de nuestros perros hoy en día están libres de parásitos, es posible que mantengan esa predisposición innata heredada de los lobos de comer hierba como método para eliminar lombrices intestinales y otros parásitos. Sin embargo, una de las explicaciones más aceptadas sobre por qué los perros comen hierba es que, simplemente, les gusta su sabor o el efecto relajante de su olfateo, selección de brotes y masticación. Por eso los cachorros y perros jóvenes, más curiosos y exploradores por naturaleza, presentan este hábito con más frecuencia que los perro mayores. Pero según el veterinario Michael Goldberg, del Hudson Place Veterinary Clinic, en Vancouver (Canadá), todavía hay una explicación alternativa más: Es posible que los perros coman hierba imitando lo que hacen sus ancestros los lobos para esconder su olor corporal cuando salen a cazar. De la misma manera que muchos perros se rebozan sobre cadáveres de animales putrefactos y otras piezas olorosas, tal como se explica en este artículo. ¿Dejar que el perro coma hierba o impedírselo Reproduciendo las palabras del veterinario Adrián Aguilera, aunque ingerir hierba no tiene por qué suponer un problema grave en un perro sano, conviene tomar ciertas precauciones. “En general, no hay que alarmarse cuando un perro come hierba y tampoco es necesario impedírselo. Ahora bien, un animal que trata de provocarse el vómito para expulsar un cuerpo extraño puede acabar por agravarse él mismo el problema. La mayoría de las veces es contraproducente, ya que solo consigue provocarse una gastritis. Si un can con dolor de estómago ingiere césped, solo logra complicar su problema”.

Escrito por: Alba Benítez

simiperrohablara.com

Las enfermedades que más afectan a los perros

Seis males frecuentes que afectan a los animales de compañía. Signos de alerta. Tener un perro en casa implica mucho más que consentirlo, pasearlo y proporcionarle la comida y el agua que requiere para su supervivencia. También debe ser responsabilidad de sus cuidadores garantizarle una vida plena, saludable y alejada de enfermedades…

Para lograrlo suele ser suficiente con establecer una rutina ordenada de comida y ejercicio para él, acompañada de tiempo de calidad y de toda la atención necesaria para notar algún cambio en el comportamiento, la apariencia o el estado de ánimo del animal. “Toda enfermedad arranca casi siempre por la parte emocional”, explica la médica veterinaria Laura Tafur, tras señalar que “cuando los animalitos tienen bajas las defensas por estrés o depresión, cualquier patógeno que esté en el aire, en la guardería o en algún compañero de caminata, se puede aprovechar para causarles alguna enfermedad”. Agrega la médica veterinaria que por ser animales de manada, a los perros les gusta compartir, jugar y correr con otros de su especie. “Eso hace que los virus y las infecciones entre ellos sean de fácil transmisión cuando van a la guardería o salen a caminar con su paseador”, dice Tafur, explica que “si el sistema inmune está fuerte puede que la enfermedad no dé tan severamente como a un perrito callejero”. Teniendo en cuenta que tanto circunstancias de su tenencia en casa como de su cercanía con otros animales puede exponerlos a ciertos males, elaboramos una lista de enfermedades que más frecuentemente afectan a los perros de compañía. ¡Tomen nota!

Tos Canina: La traqueobronquitis infecciosa canina es una patología producida por el virus de la parainfluenza, el adenovirus canino y bacterias oportunistas como la Bordetella bronchiseptica. Los síntomas son parecidos a los de la gripa de humanos: tos seca, secreciones nasales, decaimiento y anorexia. Su transmisión se da por vía oral y nasal entre otros perros, y es muy común en aquellos que van a colegio o que andan con otros perros. Afecta a todas las razas, aunque suele darles más duro a los perros chatos (por la forma de su nariz) y a los cachorros menores de 6 meses que son destetados muy temprano y tienen sistema inmune débil. Si el perro está afectado, es aconsejable evitar los collares de ahogo que comprimen la tráquea y son muy molestos sobre todo durante la enfermedad; hay que abrigarlo bien y evitar el contacto con otros perros, según explica la veterinaria Laura Tafur. Es una enfermedad muy común, pero también de muy fácil manejo y pronta recuperación. Siempre es mejor acudir al veterinario, pues en algunos casos se pueden necesitar antibióticos, jarabe y medicina para reforzar el sistema inmunológico del perro. Cuando los animalitos tienen bajas las defensas por estrés o depresión, cualquier patógeno que esté en el aire se puede aprovechar para causarles alguna enfermedad

Erliquiosis: Enfermedad transmitida por la bacteria intracelular Ehrlichia canis, que destruye células sanguíneas, entre ellas las plaquetas de la coagulación. Ocurre cuando una garrapata actúa como vector para transmitir el patógeno, mientras se alimenta de la sangre del perro. Los animales afectados presentan anemia, fiebre, fatiga, pérdida de peso, convulsiones y, en casos extremos, pueden llegar a orinar y defecar sangre. El tratamiento es a través de antibióticos que deben ser formulados por un veterinario ya que, dependiendo del peso y talla, se requerirá un medicamento y dosis específicas, así como de algún protector gástrico. Se recomienda que siempre que el perro vaya a tierra caliente se le ponga antigarrapatas y antipulgas. Sin importar en qué clima viva el animal, cada 3 o 6 meses, hay que aplicarle un antídoto contra ellas.

Gastritis: Esta molestia estomacal puede dar por diferentes causas: bacterianas, estrés o desórdenes alimenticios generados por la vieja creencia de que los perros solo comen una vez al día. Mientras el estómago pasa mucho tiempo sin comida, se van produciendo jugos gástricos que queman las paredes del estómago, que ocasionan la gastritis. También puede ser ocasionado por el estrés que aqueja a los perros que se quedan solos y encerrados la mayor parte del día. “Empiezan a comerse lo que encuentran, incluyendo la basura, y eso al final puede ocasionar inflamación en el estómago”, explica Tafur. Otra causa puede ser por bacterias y parásitos que lo afectan y harán vomitar repetidamente. Para prevenir la gastritis hay que programar las comidas, de acuerdo con la porción adecuada para su tamaño, tres veces al día.

Hipertensión: La hipertensión arterial en caninos es una enfermedad peligrosa que se puede tornar crónica al llevar a una falla multiorgánica que generaría un daño silencioso en órganos importantes como los riñones, los pulmones y el corazón, que suelen sufrir alteraciones y que, incluso, podrían causarle la muerte al animal. Así lo explica el veterinario Jorge Gallego Rodríguez, coordinador de medicina interna y docente de urgencias de la Universidad de Antioquia. “La hipertensión puede ser: primaria, cuando se desconoce su causa; según investigaciones, se sospecha de un origen hereditario, mientras que la secundaria es consecuencia de varios trastornos, entre ellos, renal y hormonal”. En estos últimos, el especialista destaca varios tipos de hipertensión, entre estos, el hiperaldosterismo; es ocasionado por alta producción de aldosterona, la mayoría de veces ocasionado por un tumor en las glándulas suprarrenales. Y el hipertiroidismo -o alta actividad de la glándula tiroidea, generado entre otras causas por el sobrepeso, la comida mixta y el tabaquismo en los propietarios que convierten al perro en fumador pasivo. Puede ser ocasionado por el estrés que aqueja a los perros que se quedan solos y encerrados la mayor parte del día. “Empiezan a comerse lo que encuentran, incluyendo la basura”

Otitis: Es una inflamación del oído que puede darse por bacterias o por hongos ácaros. Ante los primeros síntomas de molestia, es necesario examinar e iniciar un tratamiento adecuado. “Es importante mantener los oídos limpios con un algodón seco. Y si se nota que hay mucha cera o cambio de color, hay que acudir al veterinario. La otitis puede causar mucho dolor”, indica la experta Tafur. La otitis puede ser interna o externa, siendo esta última la que se define como la inflamación o infección del conducto auditivo externo. La interna, entre tanto, es secundaria y casi siempre da por no tratarla a tiempo. En general, no es recomendable hacer lavados ni remedios caseros, al menos que sean sugeridos por un médico veterinario. Y algo que sí se debe hacer es poner algodones en los oídos del perro antes del baño para que no entre agua, y secarlo muy bien con una toalla limpia.

Enfermedades dentales: Es una causa muy frecuente de visita al veterinario. Se puede notar que el animal la tiene cuando deja de comer o tiene molestias al hacerlo. Muchas veces aparecen abscesos y hay que retirar la pieza dental que está afectada. Casi siempre ocurre por mal cuidado en los dientes, cúmulo de sarro, fracturas o cuerpos extraños. La mejor manera de prevenirlas es haciéndoles una profilaxis dental anual. Así se evita la acumulación de sarro. Además, hay bacterias de la boca que migran a través de la saliva a otros órganos importantes y que pueden causar enfermedades.

¿Qué hacer si se enferman? Consultar al médico veterinario de confianza para tener un diagnóstico certero. Evite el autodiagnóstico al que se llega usando Google o llamando al amigo que también tiene un perro. Por ninguna razón le suministre medicamentos para humanos (por ejemplo en el caso de la gripa o la tos) porque puede causarle una intoxicación a su perro. Los veterinarios son los únicos capacitados para, de acuerdo con el peso de su animal, darle la dosis adecuada de medicamentos. Lleve a su perro una vez cada seis meses a control con el veterinario y hágale exámenes de sangre una vez al año.

Escrito por: Tatiana Munevar

eltiempo.com

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